La explotación oculta tras la IA: ingeniera argentina quedó en la lista TIME de las 100 personas más influyentes y revela los peores aspectos de la tecnología del siglo

Milagros Miceli
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Fernando G. Villalba

Editor

Milagros Miceli es socióloga y doctora en Ingeniería Informática, y está entre las 100 personas más influyentes en el diverso campo de la Inteligencia Artificial que acaba de publicar la revista TIME. ¿Quién es, a qué se dedica específicamente y cómo es que llegó a figurar en una lista que destaca a Sam Altman (OpenAI) y Elon Musk (xAI), entre decenas de nombres más y que incluye a CEOs, académicos, empresarios, artistas, ingenieros y críticos?

Miceli es también investigadora del Instituto Alemán de Internet Weizenbaum-Institut, docente en la Universidad Técnica de Berlín, líder de investigación en el Distributed AI Research Institute (DAIR) y, por último, fundadora de Data Workers’ Inquiry (DWI). Y es por este último rol que su trabajo ha resonado en las inmediaciones de un sector que ya está transformando el mundo entero.

"Este reconocimiento se comparte con las decenas de trabajadores de datos que me han confiado sus historias y conocimientos a lo largo de los años. Su trabajo explotado hace posible la IA, mientras que un puñado de corporaciones concentran las ganancias e intentan invisibilizarlos", compartió en X luego de que se publicara la lista.

Miceli Tuit Uno de los tuits del hilo que publicó la ingeniera al agradecer la mención.

"Soy quien soy y hago el trabajo que hago porque trabajar y mantener a mi familia desde muy joven me enseñó que el trabajo sin comunidad, solidaridad y organización es simplemente alienación (...) En tiempos en que el poder concentrado en la industria de la IA sirve a la vigilancia, la manipulación y el genocidio, este reconocimiento no debe ser solo mío. Pertenece a los trabajadores que resisten, se organizan y luchan a diario por un futuro tecnológico justo para todos", dejó en claro.

El eslabón invisible en la generación de IA: los trabajadores de datos

Miceli fundó DWI para volver visibles los cientos de historias que aún el mundo ignora, pero lo cierto es que sin los billones de datos que gestionan estos trabajadores, no se podría entrenar a ninguna IA. Porque sí, la intervención humana aún es la base de todo, y lo será por un largo tiempo.

A través de esta plataforma la investigadora advierte que los sistemas de inteligencia artificial que generan textos, imágenes o realizan análisis sofisticados dependen de una extensa red de trabajadores que, a cambio de trabajo mal remunerado, se encargan de corregir, clasificar y supervisar información.

“Es mentira que la IA va a automatizarlo todo. Necesita el trabajo manual y precarizado de millones de personas”, sentenció.

DWI se lanzó en 2024, con el fin de visibilizar las experiencias de quienes realizan el trabajo de datos detrás de los sistemas de IA y también de la moderación de los contenidos en redes sociales. Es decir, los trabajadores de diferentes países en todo el mundo pueden reflexionar acerca de sus roles y sus propios espacios laborales y reflejar sus experiencias en los formatos que elijan. Por ejemplo, en el repositorio del proyecto ya se puede acceder a fanzines, documentales, cómics, ensayos, podcasts y videos animados.

“Es un orgullo ser la primera argentina en estar en la lista, una lista innegablemente importante, a pesar de que hay muchos en ella con los cuales no comulgue. Más allá de Time, estoy muy orgullosa del trabajo que estamos haciendo y sorprendida de que un estudio que sale un poco del mainstream de lo que es la IA, se haga visible y obtenga este reconocimiento”, dijo en entrevista con La Nación.

Respecto al proyecto, la revista TIME puntualizó:

"Fue entonces cuando Miceli fundó la Investigación de Trabajadores de Datos: un proyecto académico que otorga poder a los trabajadores de datos de inteligencia artificial para publicar investigaciones sobre ellos mismos y por ellos mismos. La primera cohorte de 16 investigadores abarcó Kenia, Siria, Brasil y Alemania. Se les paga el mismo salario —35 € por hora— que a cualquier otro investigador académico en el Instituto Weizenbaum en Alemania, donde se basa Miceli. Para muchos, ese será, con mucho, el salario más alto que hayan ganado en su vida”.

En ese sentido, DWI permitió conocer aspectos que movilizaron al sector a buscar soluciones activas. “Un ejemplo: la prevalencia de la violencia de género entre los trabajadores de datos, incluyendo un caso en el que dos mujeres tuvieron que trabajar en la misma oficina que su presunto violador, y no pudieron irse porque sus visas estaban vinculadas a su situación laboral”.


¿Cómo es la situación en Argentina?

En cuanto al contexto de los trabajadores en la Argentina, Miceli advierte que el país es un mercado conveniente para desarrolladores de IA.

“En Argentina hay muchas personas que realizan este tipo de trabajo. El problema es que en cuestiones internacionales sigue siendo un país caro en dólares. En Kenia, por ejemplo, se paga menos de 2 dólares la hora y, en comparación, nuestro país es caro. Costa Rica y Colombia están creciendo mucho en este ámbito, o Brasil, que suele ser un mercado en sí mismo”, contó la investigadora al aire en AM 750.

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